Tomas Luis de Victoria [1548-1611] fue alumno de Escobedo en Segovia primero y de Morales después. Fue enviado a Roma a los 20 años con una pensión de Felipe II, para cantar en la capilla del Colegio Germánico que los jesuitas crearon para combatir el protestantismo. Vivió trece años en la ciudad trabajando como capellán cantor y luego como maestro de capilla de San Apolinar. La viudez de la emperatriz hace que retorne y se instale en Madrid a su servicio, como maestro de capilla y más tarde como organista del convento de las Descalzas Reales. Gozó de la protección del cardenal Michele Bonelli. Su estilo siguió las pautas de la escuela romana de Palestrina, entre el dramatismo y el ascetismo. La precisión de las voces respondió a planteamientos armónicos de conjunto y a la propia musicalidad de la línea melódica. Comparada con la de sus contemporáneos Lasso y Palestrina, la producción de Victoria es reducida. Por otra parte, y al contrario que estos dos autores, sólo compuso música sacra: misas, motetes, himnos, salmos y magníficats. Sus profundas y sinceras convicciones religiosas otorgan un carácter especial a sus obras, de una gran pureza técnica, una intensa calidad dramática y una expresión apasionada que algunos autores no han dudado en comparar con la que transmiten los poemas de sus contemporáneos santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Además del citado Officium defunctorum, de entre sus composiciones deben destacarse las misas Ave maris stella (1576), O magnum mysterium (1592) y Laetatus sum (1600), los motetes O vos omnes y Vidi speciosam, ambos publicados en 1572, y el monumental Officium hebdomadae sanctae (1585), destinado a la Semana Santa. El motete O vos Omnes es un claro ejemplo de su forma de entender la música sacra. Escuchemos uno de sus 25 motetes a cuatro voces, “O vos omnes”, publicado en 1572:
Texto del motete:
O vos omnes qui transitis per viam, attendite et videte: si est dolor similis sicut dolor meus. Attendite universi populi, et videte dolorem meum: si est dolor similis sicut dolor meus.
Traducción:
¡Oh, vosotros todos, los que pasáis por el camino! Prestad atención y ved si existe dolor semejante al mio. Atended, pueblos del mundo, y ved mi dolor, si existe dolor semejante al mio.
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