
Existen dudas en cuanto a la identidad del retratado, según algunos investigadores puede ser el infante don Carlos María Isidro de Borbón, o su hermano don Francisco de Paula de Borbón, hijos ambos de Carlos IV. Carnicero representa la mirada vivaracha del niño llena de inteligencia y decisión. Son notables la energía que describe la expresión, la gracia espontánea de la actitud y el interés por destacar la atmósfera infantil, merced a los juguetes que aparecen en la escena. La habilidad que muestra el pintor para conseguir la verosimilitud de los detalles se basa en sus especiales dotes de observación para plasmar todos los pormenores con gran acierto en la tela, así como en el dominio de una técnica que mediante la armonización de la iluminación, el cromatismo adecuado, el efecto de volumen, y el atinado logro de las calidades táctiles ayuda a completar.
Joaquina Téllez-Girón y Pimentel, marquesa de Santa Cruz.
La dama, que viste un elegante vestido de gasa blanca va coronada de hojas de roble, con sus frutos, según la moda de los tocados de flores y frutas de ese período, que en este caso simboliza la virtud, la constancia y la fortaleza de la dama. Apoya su brazo izquierdo en una guitarra en forma de lira, instrumento de moda en la época, que parece identificarla con una de las Musas.
Joven tocando la gaita.
Un joven escocés toca la gaita, observado por una joven con vestido azul y manto rojo sobre la cabeza.El pintor carlista y su familia.
En 1865, Domínguez Bécquer Valeriano fue comisionado por el gobierno de Isabel II, para plasmar las costumbres y los trajes de las provincias de España. Fruto de este programa de tintas antropológicos muy acordes a la mentalidad romántica, es esta obra donde se recoge uno de los bailes tradicionales de la provincia de Soria. 
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